DEGUSTANDO VINOS EN CASA

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Una novedosa idea para compartir la cultura y las delicias del vino con los amigos.

Si usted es un amante del buen vino ¿Por qué no compartir con sus amigos la experiencia de adentrarse en los secretos del vino? No hacen falta pretextos ni ocasiones especiales, simplemente organice una cena de degustación donde las estrellas serán usted, la comunidad, el vino y unos invitados receptivos.

El primer paso para organizar la reunión, dependiendo de la experiencia de sus invitados, consiste en definir qué tipo de degustación llevará a cabo. Comparar vinos de la misma cosecha y región pero de diferentes productores, es igualmente conveniente para catadores sofisticados y casuales. Para los principiantes, catar vinos de diferentes regiones pero elaborados con el mismo tipo de uva resulta muy adecuado.

¿Qué tipo de vino elegir? Elija lo que mejor conozca. Al decidir cuántos vinos ofrecer, recuerde que menos es más. Cuanta menos variedad sirva mayor será la apreciación y el conocimiento que adquirirán sus invitados. Lo ideal consiste en servir tres vinos distintos con cada plato de la cena. Para calcular cuántas botellas comprar, considere que si una botella de 750 ml alcanza para seis copas, en una degustación esta rendirá el doble.

¿Qué comida servir? Según Tony Terlato, experto catador, “Una cena para degustar vinos es como una opera donde el vino es el tenor y la comida es el coro”. Hay que partir de la vieja regla: Vino rojo para carnes y blanco para pescados y aves, y con base en ello planear un menú que abra con platos de sabor sutil para seguir con sabores más fuertes, tal y como se hace con los vinos.

Si sirve un vino blanco espumoso de entrada, compleméntelo con pasabolas ligeros; acompañe los vinos blancos afrutados (Sauvignon Blanc, Pinot Grigio) con un primer tiempo de mariscos frescos o sauté; los rojos medianos (Pinot Noir, Chianti) con una pasta en salsa de tomate fresco; con los rojos acuerpados (Bordeaux, Cabernet Sauvignon) sirva un buen filete de res o cordero.

Los vinos dulces (Jerez, Riesling, Moscatel) resultan ideales para acompañar desde una bandeja de queso y frutas hasta los más elaborados postres. El objetivo de servir tres vinos distintos con cada plato es que los invitados juzguen cual de ellos logra una mayor armonía con la comida.

Ha llegado el momento de comenzar la degustación. Reparta la carta de vinos y motive a sus invitados a anotar sus percepciones sobre cada vino, considerando aspectos esenciales como la apariencia, el bouquet, el sabor, la huella que deja éste y la impresión general del vino.

Como la idea consiste en tomar notas conforme se come y se degusta cada vino, resulta importante contar con suficiente espacio en la mesa para desarrollar todas estas actividades cómodamente. Lo delicioso de una cena degustación reside en que la vista, el gusto y el olfato toman nuevas dimensiones y la percepción se afina continuamente.

Como todo en la vida, la degustación es un arte que se aprende con la práctica, y qué mejor manera para entrenar los sentidos que en medio de una atmósfera cálida, rodeado de las amistades, destilando el placer que se obtiene de la comida y el vino.